lunes 25 de enero de 2010

El sabio camino de la prudencia


La prudencia es el arte que contiene en sí todas las virtudes fundamentales: justicia, fortaleza y templanza. El prudente es quien posee estas tres virtudes; es aquel que está convencido que el ser es antes que la verdad y la verdad antes que el bien. Pero hoy en día el prudente pasa por temeroso, es demasiado conservador para unos tiempos en los que la máxima eficacia hay que demostrarla a cada paso; el riesgo forma parte de la vida y ya no hay lugar para más reflexión.

En una de las comparaciones que tanto gustaban a Jesús les recordará a sus discípulos que si alguien quiere construir una torre lo primero que hará es sentarse a calcular si los medios que tiene son suficientes para llevar adelante la empresa. Podríamos decir que en las relaciones humanas el prudente es aquel que acepta el proceso como necesario para alcanzar el fin que se desea; no se salta ninguna de las etapas consciente de que el proceso de madurez requiere sus pasos, y cada paso su tiempo. Los educadores saben que es esencial respetar el proceso para que pueda darse crecimiento.


* Esta y otras reflexiones sobre el tema de la Prudencia, están motivadas por un trabajo que he hecho del libro de Josef Pieper sobre las virtudes cardinales.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada