La imagen que ilustra este post está tomada desde la cima del Montcabrer. Al fondo se pueden ver Alcoy, Muro, Cocentaina…, se distingue la silueta del Benicadell; y aunque desde allí es imposible verla, se adivina a los pies de la Sierra Mariola, la pequeña población de Agrés. Allí subíamos los Juniors muchas veces, encaramados a nuestra juventud, impulsados por un entusiasmo que nos desbordaba.
Esta mañana, nos hemos vuelto a encontrar algunos de los que pertenecimos al Junior de la Parroquia de Santa Mónica de Valencia. ¿El motivo?, celebrar la Eucaristía por Juanjo, un antiguo compañero de excursiones y acampadas que ha fallecido de manera repentina. Todos estábamos sobrecogidos. Mientras escuchaba las lecturas me venían a la mente los momentos y circunstancias que he compartido con Juanjo y con tantos otros; se abría paso en mi corazón la necesidad de dar gracias a Dios una vez más.
Darle gracias por un tiempo, en el que aprendí a conocer a Cristo; por un lugar, donde descubrí el sentido de la amistad; por unas personas que me enseñaron, que a pesar de la debilidad de nuestro corazón es posible amar cada día un poco más.
¿Cuando nos volveremos a encaramar a esa cima? Hoy no puede ser, quizá otro día. Esta noche de Navidad nos toca bajar hasta el valle, nos toca seguir compartiendo un camino que guiados por la fe nos sigue impulsando a ir tras la verdadera vida.
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